Mediciones y reloj

Presión arterial normal: tabla, qué cambia con la edad y cómo medirla en casa

Qué es una presión arterial normal según las guías, por qué la tabla por edad no existe, cómo medirla bien en casa durante siete días y cuándo consultar.

Mediciones y relojPublicado el 24 de octubre de 202613 min de lectura
Escrito por
Oleg Kainara
Fundador de Previva

Emprendedor visionario que impulsa la innovación en la intersección de la salud, la inteligencia artificial y el diagnóstico global. Autor de las metodologías de Previva. Lleva muchos años trabajando en medicina preventiva, longevidad y detección temprana de enfermedades. Escribe desde su experiencia y su visión.

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Ideas principales

  • Las guías europea, estadounidense y la norma mexicana usan los mismos cortes para todos los adultos: por debajo de 120/80 es óptimo y 140/90 o más en consultorio es hipertensión. La «tabla por edad» no viene de ninguna de ellas.
  • Lo que sí cambia con la edad es la tendencia: la sistólica sube década tras década y el riesgo de lecturas altas crece. Las metas de tratamiento se relajan a partir de los 80 años, no la definición de normal.
  • Una lectura dice poco. Lo que vale es el promedio de siete días en casa, con aparato de brazo, cinco minutos de reposo y dos lecturas por sesión, mañana y noche.
  • En casa el umbral es más bajo: un promedio de 135/85 equivale a 140/90 en consultorio. Más de 180/120 con síntomas es una emergencia; sin síntomas, repite y llama a tu médico hoy.

«Presión arterial normal» es una de las búsquedas de salud más frecuentes en México, y casi siempre nace de una lectura: 135/88 en la farmacia, 128/82 en casa, 150/95 en el consultorio. La pregunta de fondo es si ese número está bien para ti, y la respuesta corta es que un número solo no alcanza para saberlo. Este texto explica qué miden las dos cifras, qué tabla usan las guías, por qué la «tabla por edad» de internet no viene de ninguna de ellas y cómo medirte en casa para que la lectura valga. Por cierto: presión arterial y tensión arterial son lo mismo; en México se dice presión.

Primero lo que no espera. Si tu presión marca más de 180 de sistólica o más de 120 de diastólica y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de espalda, adormecimiento o debilidad, cambios en la visión o dificultad para hablar, no vuelvas a medir ni sigas leyendo: es una emergencia y hay que llamar a emergencias ahora.[5] Si marca eso mismo pero no tienes ningún síntoma, espera al menos un minuto, vuelve a medir y, si sigue igual, contacta a tu médico hoy mismo.[6]

Qué significan los dos números

La presión se escribe como dos cifras, por ejemplo 120/80, y se mide en milímetros de mercurio (mmHg). La primera, la sistólica, es la presión que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias cuando el corazón late. La segunda, la diastólica, es la presión mientras el corazón descansa entre un latido y otro.[5] Las dos cuentan, y cuando caen en categorías distintas, la clasificación se hace con la más alta de las dos.[1]

Hay un matiz útil para quien pasa de los 50: a partir de esa edad la sistólica dice más sobre el riesgo cardiovascular, porque las arterias se vuelven más rígidas y la cifra de arriba tiende a subir.[5] Las guías europeas lo describen así: la sistólica aumenta de forma progresiva con la edad, mientras la diastólica sube solo hasta los 50 o 60 años.[1] Eso explica una combinación frecuente en personas mayores: sistólica alta con diastólica normal, lo que las guías llaman hipertensión sistólica aislada.[1]

La tabla de presión arterial normal según las guías

No hay una sola tabla sino dos grandes familias. La primera es la europea, actualizada por la Sociedad Europea de Hipertensión en 2023, y es la misma lógica que sigue la norma oficial mexicana.[1][9] Sus categorías son estas, y son las mismas para cualquier adulto, tenga 25 o 75 años:[1]

Categoría (ESH 2023)Sistólica (mmHg)Diastólica (mmHg)Nombre en la NOM-030 mexicana
ÓptimaMenos de 120y menos de 80Óptima
Normal120 a 129y/o 80 a 84Normal
Normal alta130 a 139y/o 85 a 89Fronteriza
Hipertensión grado 1140 a 159y/o 90 a 99Hipertensión 1
Hipertensión grado 2160 a 179y/o 100 a 109Hipertensión 2
Hipertensión grado 3180 o másy/o 110 o másHipertensión 3
Sistólica aislada140 o másy menos de 90Sistólica aislada

La norma mexicana NOM-030-SSA2-2009 usa esos mismos cortes, llama «fronteriza» a la banda de 130 a 139 de sistólica o de 85 a 89 de diastólica, y define hipertensión a partir de 140/90.[9] Es la referencia oficial para la detección en México, y pide una medición cada tres años a los adultos y dos veces al año a partir de los 65.[9]

La segunda familia es la estadounidense. La guía del Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón de 2017 bajó el umbral y simplificó las categorías:[4]

Categoría (ACC/AHA 2017)Sistólica (mmHg)Diastólica (mmHg)
NormalMenos de 120y menos de 80
Elevada120 a 129y menos de 80
Hipertensión etapa 1130 a 139o 80 a 89
Hipertensión etapa 2140 o máso 90 o más

La diferencia práctica está en la banda de 130 a 139 de sistólica o de 80 a 89 de diastólica: para la guía europea y la norma mexicana es «normal alta» o «fronteriza», para la estadounidense ya es hipertensión etapa 1.[2] Ninguna de las dos está equivocada; miden lo mismo y ponen la etiqueta en un lugar distinto. Lo que coincide en todas es lo que te importa: por debajo de 120/80 es el terreno óptimo, y a partir de 140/90 en consultorio todas hablan de hipertensión.[1][4][9]

¿La presión normal cambia con la edad?

Si buscaste «presión arterial normal por edad», habrás encontrado tablas con una fila por década, donde 140/90 aparece como «normal» a los 60. Esas tablas no vienen de ninguna guía clínica actual: la europea de 2023, la estadounidense de 2017 y la norma mexicana usan los mismos cortes para todos los adultos.[1][4][9] Lo que sí cambia con la edad es la probabilidad de tener la presión alta. La edad es uno de los factores de riesgo reconocidos,[7] la sistólica tiende a subir década tras década[1] y, en el mundo, unos 1,400 millones de adultos de 30 a 79 años vivían con hipertensión en 2024, el 44 % sin saberlo.[7]

Hay un lugar donde la edad sí entra en las guías, y conviene no confundirlo con la tabla: las metas de tratamiento. La guía europea de 2023 propone bajar la presión por debajo de 130/80 en la mayoría de los adultos que ya toman medicamento, por debajo de 140/80 entre los 65 y los 79 años, y a una sistólica entre 140 y 150 en las personas de 80 años o más.[2] Es decir, lo que se relaja con la edad es hasta dónde bajar la presión con medicamentos en quien ya tiene hipertensión, no el punto a partir del cual una lectura deja de ser normal. La norma mexicana mantiene la misma meta que en personas más jóvenes, con una meta transitoria por debajo de 160 de sistólica cuando empieza muy alta.[9]

Si tienes 62 años y tu presión en casa ronda 150/85, no es «normal para tu edad». Es una lectura que las guías clasifican igual que a los 40, y que merece un registro de siete días y una conversación con tu médico.

Por qué una sola lectura dice poco

La presión cambia a lo largo del día, con el esfuerzo, el estrés y hasta con la conversación. Por eso ninguna guía diagnostica con una cifra: la OMS pide lecturas de 140/90 o más en dos días distintos,[7] la norma mexicana basa el diagnóstico en el promedio de al menos tres mediciones tomadas dos semanas después de la primera detección,[9] y la guía europea pide confirmar con mediciones fuera del consultorio o con una segunda visita.[3]

Hay dos situaciones con nombre propio que explican por qué la lectura de la farmacia y la de casa no coinciden. En la hipertensión de bata blanca la presión sale alta en el consultorio y normal fuera de él; en la hipertensión enmascarada ocurre lo contrario: normal frente al médico, alta en casa.[3][4] Ambas se descubren midiendo en casa varios días.

Además, muchas cosas suben una lectura de forma pasajera sin que tu presión habitual haya cambiado:

  • Café, tabaco o ejercicio en los 30 minutos previos.[6]
  • Vejiga llena, hablar durante la medición o no haber reposado cinco minutos.[4]
  • Piernas cruzadas, espalda sin apoyo o brazo colgando por debajo del nivel del corazón.[4]
  • Brazalete sobre la ropa o de talla equivocada para tu brazo.[6]
  • Aparato de muñeca o de dedo, que da lecturas menos confiables que el de brazo.[6][9]
  • Medicamentos y sustancias que elevan la presión: descongestionantes, antiinflamatorios (AINE), anticonceptivos orales, corticoides, algunos antidepresivos y el alcohol.[4]

Cómo medir la presión en casa

El aparato: automático, con brazalete para el brazo (no de muñeca ni de dedo) y validado, es decir, probado contra un estándar de exactitud; la AHA remite a un registro público de dispositivos validados para comprobarlo antes de comprar.[6] La norma mexicana coincide: acepta los electrónicos que miden en el brazo y desaconseja los de muñeca y de dedo.[9] Mide la circunferencia de tu brazo y elige la talla de brazalete que le corresponde; una talla equivocada da lecturas inexactas.[6]

  1. Prepárate: nada de café, tabaco ni ejercicio en los 30 minutos previos, y vacía la vejiga.[6]
  2. Siéntate y espera cinco minutos en silencio, sin teléfono, con la espalda apoyada, los pies planos en el suelo y las piernas sin cruzar.[4][6]
  3. Brazo descubierto y apoyado sobre una mesa, con el brazalete a la altura del corazón y su borde inferior justo por encima del codo.[6]
  4. Dos lecturas con un minuto de diferencia, sin hablar ni moverte entre ellas, y anota las dos.[6]
  5. Por la mañana y por la noche: la de la mañana antes del desayuno y de los medicamentos, pero no justo al despertar; la de la noche antes de cenar.[3][4]
  6. Siete días seguidos: la guía europea acepta un mínimo de tres y recomienda llegar a siete si el promedio queda cerca del umbral; el resultado es el promedio de todas las lecturas.[3]

Puedes usar cualquiera de los dos brazos: las lecturas rara vez difieren mucho entre uno y otro.[6] Si sigues midiendo después de esa semana, la guía estadounidense sugiere una semana completa antes de cada consulta.[4]

En casa el umbral es más bajo

Las lecturas en casa suelen ser algo menores que las del consultorio, y las guías lo tienen en cuenta: un promedio en casa de 135/85 equivale a 140/90 en el consultorio, y es el corte para hablar de hipertensión con mediciones domiciliarias.[3][4] Esta tabla de equivalencias de la guía estadounidense sirve para traducir:[4]

Consultorio (mmHg)Promedio en casa (mmHg)
120/80120/80
130/80130/80
140/90135/85
160/100145/90

Cuándo repetir y cuándo consultar

Con el promedio de la semana en la mano, la decisión se simplifica:

  • Por debajo de 120/80 en casa: terreno óptimo. Repite la semana de mediciones una o dos veces al año y guarda el registro. La norma mexicana pide una detección cada tres años en adultos.[9]
  • Entre 120 y 134 de sistólica, o entre 80 y 84 de diastólica: no es hipertensión por la definición europea, pero para la guía estadounidense ya es «elevada» o «etapa 1» a partir de 130/80.[1][4] Es la banda en la que más pesa el contexto: peso, sal, alcohol, familia.[7] Lleva el registro a tu próxima consulta.
  • Promedio de 135/85 o más en casa, o lecturas repetidas de 140/90 o más en consultorio: es el umbral de hipertensión en cualquier guía.[3][4][9] No es una urgencia, pero sí una consulta en las próximas semanas, con el registro de siete días.
  • Más de 180/120 en cualquier momento: espera al menos un minuto y repite. Sin síntomas, contacta a tu médico hoy; con síntomas, emergencia.[6]

Señales de alarma

La presión alta habitual no se siente: la mayoría de las personas con hipertensión no tiene ningún síntoma, y la única forma de saberlo es medirla.[7][8] Eso desmonta el mito de «si me duele la cabeza o me sangra la nariz es la presión»: salvo en subidas muy marcadas, por lo general de 180/120 o más, el dolor de cabeza suele tener otra explicación, como contamos en este texto sobre dolor de cabeza frecuente.[7] Lo que sí exige actuar de inmediato es la combinación de una cifra muy alta con síntomas:

  • Presión por encima de 180/120 con dolor u opresión en el pecho.[5]
  • Presión por encima de 180/120 con falta de aire, dolor de espalda, adormecimiento, debilidad o dificultad para hablar.[5]
  • Presión por encima de 180/120 con cambios en la visión, dolor de cabeza intenso o confusión.[5][7]
  • La misma cifra sin síntomas no es una emergencia, pero sí una llamada a tu médico el mismo día, después de repetir la medición.[6]
  • En el embarazo, cualquier lectura de 140/90 o más se comenta con el médico sin esperar al registro de siete días: el embarazo está entre las condiciones que elevan el riesgo.[8]

Qué llevar al médico

Una consulta por presión se decide en minutos, y lo que llevas en la mano cambia la calidad de esa decisión.

  1. El registro de siete días: fecha, hora, las dos lecturas de cada sesión y el promedio. Si tu aparato guarda las lecturas, llévalo.[6]
  2. El aparato en sí, al menos una vez al año, para compararlo con el del consultorio.[6]
  3. Lista de medicamentos y suplementos, incluidos descongestionantes, antiinflamatorios, anticonceptivos y corticoides.[4]
  4. Contexto: peso y cintura, cuánta sal y alcohol, actividad física, si fumas, antecedentes familiares de hipertensión, embarazo.[7][8]
  5. Resultados previos de glucosa, colesterol y creatinina, si los tienes. Si alguno salió alterado, mira creatinina alta y colesterol alto.
  6. Pulso en reposo, si tu aparato o tu reloj lo registran: aquí explicamos cómo leerlo.

¿Qué te dice tu presión? Siete preguntas antes de la consulta

No es un diagnóstico: ordena cómo y cuánto te mides y qué hay alrededor, y te deja una lista de qué registrar. Si tu presión marca más de 180/120 y tienes dolor en el pecho, falta de aire, debilidad, cambios en la visión o dificultad para hablar, no contestes nada: llama a emergencias ahora.

Pregunta 1 de 7

¿Cómo te mides la presión normalmente?

Este quiz orienta sobre qué medir y qué conversar con tu médico. No es un diagnóstico ni sustituye una consulta. Tus respuestas no salen de tu navegador.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la presión arterial normal?

Según la guía europea de 2023 y la norma mexicana, menos de 120/80 es óptima, de 120 a 129 y de 80 a 84 es normal, de 130 a 139 y de 85 a 89 es normal alta o fronteriza, y 140/90 o más en consultorio es hipertensión. La guía estadounidense de 2017 llama hipertensión etapa 1 a partir de 130/80. Los cortes son los mismos para todos los adultos.

¿La presión normal cambia con la edad?

La clasificación no cambia: las guías usan los mismos cortes a los 30 y a los 70. Lo que cambia es la tendencia, porque la sistólica sube con los años y el riesgo de lecturas altas crece, y las metas de tratamiento en quien ya tiene hipertensión, que la guía europea relaja a una sistólica de 140 a 150 a partir de los 80 años.

¿Cuántos días debo medirme la presión en casa?

La guía europea de 2024 pide al menos tres días y recomienda siete, con dos lecturas por sesión separadas uno o dos minutos, por la mañana antes del desayuno y por la noche antes de cenar. El resultado es el promedio de todas las lecturas.

¿Qué presión en casa se considera alta?

Un promedio en casa de 135/85 o más equivale a 140/90 en el consultorio y es el umbral de hipertensión con mediciones domiciliarias. Por eso una lectura de 136/86 en casa no es «casi normal»: pide consulta con el registro de siete días.

¿La presión alta da dolor de cabeza o sangrado de nariz?

La presión alta habitual no da síntomas; la mayoría de las personas con hipertensión no siente nada. Solo las subidas muy marcadas, en general de 180/120 o más, pueden producir dolor de cabeza intenso, sangrado nasal, visión borrosa o confusión, y en ese caso son una emergencia.

Escrito por
Oleg Kainara
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Este contenido es informativo y de prevención. No constituye un diagnóstico médico ni sustituye la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda sobre tus resultados, consulta a tu médico.