Mediciones y reloj

Pulso en reposo normal por edad: tabla y qué significa que cambie

Tabla de pulso en reposo normal por edad, por qué tu nivel habitual importa más que la tabla, qué lo sube o lo baja, cómo medirlo bien y cuándo consultar.

Mediciones y relojPublicado el 24 de octubre de 202612 min de lectura
Escrito por
Oleg Kainara
Fundador de Previva

Emprendedor visionario que impulsa la innovación en la intersección de la salud, la inteligencia artificial y el diagnóstico global. Autor de las metodologías de Previva. Lleva muchos años trabajando en medicina preventiva, longevidad y detección temprana de enfermedades. Escribe desde su experiencia y su visión.

Revisado por
En revisión médica

Un profesional de la salud revisa este texto; firmará aquí cuando termine.

Ideas principales

  • En adultos, el pulso en reposo normal va de 60 a 100 latidos por minuto, y ese rango casi no cambia con la edad. Los niños lo tienen más alto y las personas entrenadas, más bajo.
  • Más que el número, importa tu nivel habitual: una subida sostenida sobre lo tuyo durante varios días suele acompañar una infección, mal sueño, alcohol, estrés, calor o exceso de entrenamiento.
  • Un pulso en reposo alto que se mantiene se asocia con más riesgo en estudios de seguimiento, y tiene causas que sí se miden: fiebre, anemia, tiroides, cafeína, descongestionantes, deshidratación, ansiedad.
  • Se mide igual con reloj que a mano: en reposo, de preferencia al despertar, y se anota junto con sueño, alcohol, enfermedad y entrenamiento.

Te tomas el pulso en la farmacia o lo ves en el reloj, sale 78, y la pregunta llega sola: ¿cuál es el pulso en reposo normal para mi edad? La respuesta corta decepciona un poco: en adultos el rango es ancho y casi no se mueve con los años. La respuesta útil es otra. La frecuencia cardiaca en reposo, que es el nombre formal del pulso en reposo, es uno de los pocos datos de salud que puedes medir todos los días sin costo, y lo que dice de ti no está en la tabla, sino en cómo se compara con tu propio nivel habitual y en cuándo cambia.

Antes de seguir, lo que no admite lectura tranquila. Si tu pulso cambió de golpe y viene con dolor en el pecho, falta de aire, desmayo o sensación de que te vas a desmayar, o si tienes palpitaciones que no se van, no midas nada más: busca atención médica ahora.[1][3]

Qué es un pulso en reposo normal

El pulso en reposo es el número de veces que late el corazón por minuto cuando estás sentado o acostado, en calma. Para adultos, la referencia que usan la American Heart Association y la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos es de 60 a 100 latidos por minuto.[1][2] Por debajo de 60 se habla de bradicardia y por encima de 100, de taquicardia, pero esas palabras describen un número, no un problema: muchas personas sanas viven fuera del rango sin que signifique nada.[1]

Lo que sí cambia con la edad es el rango en la infancia. Un recién nacido puede tener 150 latidos por minuto en calma y estar perfectamente bien; a partir de los 10 años el rango ya es el del adulto y se mantiene igual en la vejez.[2] Las personas muy entrenadas, sobre todo en deportes de resistencia, suelen estar más abajo: 40 a 60 latidos por minuto es habitual en deportistas,[2] y en atletas de alto nivel se consideran normales cifras de hasta 30 si no hay síntomas.[5] La tabla siguiente es la de MedlinePlus:[2]

EdadPulso en reposo habitual (latidos por minuto)
Recién nacido (0 a 1 mes)70 a 190
1 a 11 meses80 a 160
1 a 2 años80 a 130
3 a 4 años80 a 120
5 a 6 años75 a 115
7 a 9 años70 a 110
10 años en adelante, incluidos adultos mayores60 a 100
Deportistas bien entrenados40 a 60
La tabla describe poblaciones, no personas. Un adulto con 58 que siempre ha tenido 58 está en su normal; un adulto con 92 que hace un mes tenía 70 está dentro del rango y, aun así, tiene algo que mirar. Por eso el resto de este texto habla menos de la tabla y más de ti.

Tu nivel habitual importa más que la tabla

Dos razones. La primera: el pulso en reposo es bastante estable en una misma persona, así que una desviación de lo tuyo es informativa aunque siga dentro de 60 a 100. En un estudio con relojes durante y después de una infección respiratoria, el pulso en reposo de los participantes primero bajó un poco y luego se mantuvo por encima de su propia línea base, en promedio hasta 79 días después del inicio de los síntomas; en un 13.7 % de las personas siguió más de 5 latidos por minuto arriba de su nivel durante más de 133 días.[10] Nadie habría visto eso en la tabla: la mayoría seguía entre 60 y 100.

Lo mismo pasa con cosas más pequeñas. El estrés y la ansiedad, el alcohol, la falta de sueño y el ejercicio intenso aceleran el corazón,[3] y el calor y la fiebre también lo suben.[1] Un pulso en reposo que amanece 5 o más latidos por encima de lo tuyo y se queda ahí varios días suele estar contando una de esas historias: una infección que empieza, una semana de mal sueño, varios días de alcohol, un viaje con calor, o más entrenamiento del que el cuerpo alcanza a recuperar. No es un diagnóstico; es una señal de que vale la pena preguntarse qué pasó.

La segunda razón es de largo plazo. En seguimientos de población, un pulso en reposo alto que se mantiene durante años se asocia con mayor mortalidad. En el Copenhagen Male Study, con casi 2,800 hombres seguidos 16 años, el riesgo subió alrededor de 16 % por cada 10 latidos por minuto más de pulso en reposo, y los hombres con más de 90 tuvieron cerca del triple de riesgo que los que estaban en 50 o menos, de forma independiente de su condición física.[4] Es una asociación, no una causa demostrada. Significa que un pulso que vive en 90 merece una conversación con tu médico, aunque la tabla diga «normal».

Qué sube el pulso en reposo

Si tu pulso está alto y no tienes claro por qué, estas son las causas que más vale la pena revisar, porque casi todas se miden o se preguntan:

  • Fiebre e infecciones. La temperatura corporal alta acelera el corazón,[1] y un pulso rápido puede ser la primera señal de una infección o de deshidratación.[2]
  • Anemia por falta de hierro. Con menos hemoglobina para llevar oxígeno, el corazón compensa latiendo más veces; las palpitaciones son uno de sus síntomas.[3] Si además estás cansado y pálido, lee qué incluye la biometría hemática.
  • Tiroides acelerada (hipertiroidismo). Corazón rápido o irregular, pérdida de peso con apetito normal o mayor, calor y sudor, ansiedad, temblor de manos y mal sueño van juntos; se estudia con TSH, T4 y T3.[6]
  • Cafeína, nicotina y alcohol. Los tres aceleran el corazón y producen palpitaciones;[3] las bebidas energéticas suman cafeína en dosis altas.
  • Descongestionantes. La pseudoefedrina, común en medicamentos para la gripa, puede causar latidos rápidos, fuertes o irregulares, y quienes tienen presión alta o problemas de tiroides o corazón deben consultarlo antes de tomarla.[8]
  • Ansiedad, estrés y poco sueño. El pulso sube con el estrés, la ansiedad y la falta de sueño,[3] y también con las emociones intensas, incluidas las buenas.[1]
  • Falta de condición física y exceso de peso. Un corazón entrenado late menos veces para mover la misma sangre;[1] meses sin moverse hacen lo contrario, y las personas con obesidad suelen tener un pulso más alto.[1]
  • Embarazo y menopausia. Las palpitaciones son frecuentes en el embarazo y alrededor de la menopausia.[3]

Qué baja el pulso en reposo

Un pulso bajo preocupa menos de lo que parece, siempre que no venga con síntomas.

  • Entrenamiento. Es la causa más común. La bradicardia aparece hasta en 80 % de los deportistas muy entrenados y se considera normal si no hay cansancio, mareo ni desmayos.[5]
  • Medicamentos. Los betabloqueadores, los bloqueadores de los canales de calcio y otros medicamentos frenan el corazón;[1] si los tomas, tu nivel habitual será más bajo y eso es lo esperado.
  • Tiroides lenta (hipotiroidismo). El pulso lento acompaña al cansancio, el aumento de peso y la dificultad para tolerar el frío.[7]
  • El sueño. Durante la noche el corazón se frena, y por eso el pulso que reporta el reloj al dormir suele ser más bajo que el que te tomas a mano por la mañana. Compara siempre el mismo tipo de medición.

Cuándo un pulso bajo sí pide revisión: si baja de 30 en reposo, si hay pausas largas entre latidos, o si viene con mareo, cansancio inusual o desmayos, incluso en una persona entrenada.[5]

Cómo medirlo: reloj y a mano

Los relojes y pulseras miden el pulso con un sensor óptico en la muñeca: una luz que detecta el cambio de volumen de sangre con cada latido. El dato de «pulso en reposo» que muestran suele calcularse durante la noche o en los ratos quietos del día, y por eso es útil como tendencia: el mismo método, la misma hora, todos los días. La cifra puntual puede fallar con la muñeca fría, el reloj flojo o el movimiento; la tendencia de semanas, mucho menos.

A mano funciona igual de bien y no cuesta nada:

  1. Al despertar, antes de levantarte y del café, quédate acostado o sentado unos minutos. Para una medición en reposo conviene llevar al menos 10 minutos en calma.[2]
  2. Pon los dedos índice y medio en la parte interna de la muñeca contraria, debajo de la base del pulgar, hasta sentir el latido.[2]
  3. Cuenta los latidos durante 30 segundos y multiplica por 2, o cuenta el minuto completo.[2]
  4. Anota el número con la fecha y, al lado, cómo dormiste. Con dos semanas de registro ya sabes cuál es tu nivel habitual.
Si usas el cuello, mide de un solo lado y sentado: apretar los dos lados a la vez puede reducir el flujo de sangre a la cabeza y provocar un desmayo.[2]

Variabilidad de la frecuencia cardiaca, en corto

Muchos relojes muestran también la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV, por sus siglas en inglés): la fluctuación en el tiempo entre un latido y el siguiente. Un corazón sano no es un metrónomo; esa variación refleja cómo el sistema nervioso regula el corazón, la presión y la respiración.[9] En general, una HRV más alta acompaña a mejor condición física y a mejor capacidad de adaptación, y baja con la edad, con la pérdida de salud y con el estrés o la ansiedad.[9]

La trampa está en comparar. La HRV depende de la edad, el sexo, la frecuencia del corazón, la respiración, la postura, la hora del día y de cuánto dura la medición: las lecturas de distinta duración no son comparables entre sí, y las de pocos minutos no equivalen a las de 24 horas.[9] Por eso tu 45 contra el 70 de tu amiga no dice nada, y tu 45 de hoy contra tu 60 habitual sí: la HRV, como el pulso en reposo, solo sirve comparada contigo, medida igual cada noche.

Señales de alarma: cuándo no se registra, se consulta

La mayoría de los cambios del pulso se explican con el contexto y se resuelven solos. Estos no se esperan:[1][3]

  • Pulso que cambia de golpe y viene con dolor en el pecho o falta de aire.
  • Desmayo o sensación de que te vas a desmayar, con el pulso muy rápido o muy lento para ti.
  • Palpitaciones que no se van, o un pulso claramente irregular que no habías sentido antes.
  • Pulso en reposo por encima de 100 en varias mediciones en calma, sin fiebre, cafeína ni otra causa que lo explique.
  • Pulso por debajo de 60, o muy por debajo de tu nivel, acompañado de mareo, debilidad o cansancio nuevo.

Qué registrar y qué llevar a consulta

Un pulso aislado dice poco. Un registro de tres o cuatro semanas, con el contexto al lado, cambia la conversación con tu médico:

  • Pulso en reposo cada mañana, a mano o el que reporta el reloj, siempre con el mismo método.
  • Horas de sueño reales y si te despertaste con descanso.
  • Alcohol y cafeína: cuánto y a qué hora, incluidas bebidas energéticas y refrescos.
  • Enfermedad: fiebre, gripa, dolor de garganta, y cuántos días tardó el pulso en volver a lo tuyo.
  • Entrenamiento: días, intensidad y si el pulso de la mañana siguiente estaba alto.
  • Medicamentos nuevos, incluidos los de venta libre para la gripa, los de tiroides y los de presión.
  • Síntomas: palpitaciones, mareo, falta de aire al subir escaleras, calor o frío fuera de lo normal, cambios de peso.

Con eso en la mano, tu médico decide si hace falta algo más: una revisión de la tiroides (TSH) si el cuadro apunta ahí,[6][7] una biometría hemática si hay palpitaciones con cansancio y palidez, porque la anemia por falta de hierro es una de las causas conocidas,[3] o un electrocardiograma si el pulso es irregular. Si tu pulso alto viene con cansancio de meses, la guía sobre cansancio todo el tiempo ordena las causas. Y si te mides la presión en casa, anótalas juntas: la presión arterial se mide con las mismas reglas de reposo.

¿Qué patrón sigue tu pulso en reposo? Siete preguntas antes de la consulta

No es un diagnóstico: sirve para ordenar lo que ya sabes de tu pulso y de lo que lo rodea, y salir con una lista de qué registrar. Si tu pulso cambió de golpe y viene con dolor en el pecho, falta de aire o desmayo, no contestes nada: busca atención médica ahora.

Pregunta 1 de 7

¿En qué banda suele estar tu pulso en reposo?

Este quiz orienta sobre qué medir y qué conversar con tu médico. No es un diagnóstico ni sustituye una consulta. Tus respuestas no salen de tu navegador.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el pulso en reposo normal para un adulto?

De 60 a 100 latidos por minuto, sentado o acostado y en calma, según la American Heart Association y MedlinePlus. El rango es el mismo de los 10 años en adelante, también en adultos mayores. Las personas entrenadas suelen estar entre 40 y 60.

¿Es malo tener el pulso en reposo en 90 si está dentro del rango?

No es una urgencia, pero tampoco es un dato para ignorar. En estudios de seguimiento, un pulso en reposo alto que se mantiene durante años se asocia con más riesgo, de forma independiente de la condición física. Conviene registrarlo unas semanas y conversarlo con tu médico.

¿Por qué mi reloj marca un pulso en reposo más bajo que el que me tomo a mano?

Porque el reloj suele calcularlo durante el sueño, cuando el corazón late más despacio, y tú te lo tomas despierto. Ninguno está mal: compara cada método contra sí mismo y mira la tendencia.

¿Qué significa que mi pulso en reposo suba varios días seguidos?

Lo más frecuente es una infección que empieza, mal sueño, alcohol, estrés, calor o más entrenamiento del que recuperas. Suele volver solo a tu nivel; anota cuántos días tarda. Si no baja en semanas o viene con falta de aire o palpitaciones, consulta.

¿Un pulso bajo siempre es señal de buena condición física?

No siempre. En personas entrenadas sin síntomas, sí es la adaptación esperada. Pero medicamentos como los betabloqueadores y el hipotiroidismo también lo bajan, y un pulso bajo con mareo, cansancio nuevo o desmayos pide revisión, sea quien sea.

Escrito por
Oleg Kainara
Fundador de Previva
Revisado por
En revisión médica
Este contenido es informativo y de prevención. No constituye un diagnóstico médico ni sustituye la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda sobre tus resultados, consulta a tu médico.