Prevención

Chequeo preventivo anual: qué incluir según tu edad y sexo, y qué no hace falta repetir cada año

Qué estudios incluye un chequeo preventivo por edad y sexo según la USPSTF y la Cartilla Nacional de Salud, qué no repetir cada año y qué llevar al médico.

PrevenciónPublicado el 27 de octubre de 202617 min de lectura
Escrito por
Oleg Kainara
Fundador de Previva

Emprendedor visionario que impulsa la innovación en la intersección de la salud, la inteligencia artificial y el diagnóstico global. Autor de las metodologías de Previva. Lleva muchos años trabajando en medicina preventiva, longevidad y detección temprana de enfermedades. Escribe desde su experiencia y su visión.

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Ideas principales

  • «Anual» es la cita, no la lista: las guías recomiendan estudios concretos con frecuencias propias. Presión cada año desde los 40, glucosa cada tres años, lípidos cada cinco si salen bien, mamografía cada dos, colonoscopia cada diez.
  • Lo que cambia con la edad y el sexo son los tamizajes: Papanicolaou o VPH desde los 21 a 25, mamografía desde los 40, colon desde los 45, densidad ósea desde los 65 en mujeres, PSA como conversación con el médico, no como estudio automático.
  • Perfil tiroideo, vitamina D, marcadores tumorales, electrocardiograma y radiografía de tórax sin síntomas no tienen respaldo como tamizaje: la USPSTF los marca con evidencia insuficiente o recomienda en contra.
  • En México la Cartilla Nacional de Salud es gratuita y marca el calendario por edad y sexo. El chequeo rinde cuando sus resultados se guardan con fecha y se comparan año contra año.

Buscas «chequeo médico anual» o «check up» médico y encuentras paquetes de treinta estudios, con la sensación de que, si falta uno, el chequeo no sirve. La idea de fondo es otra. Un examen médico general sirve para dos cosas: encontrar a tiempo lo que no da síntomas (presión, glucosa, lípidos, algunos cánceres) y dejar una línea base con la que comparar los años siguientes. Qué análisis de laboratorio incluir no depende del paquete sino de tu edad, tu sexo y tus factores de riesgo, y la frecuencia correcta casi nunca es «todo cada año». Este texto reúne lo que recomiendan las guías de tamizaje de Estados Unidos (USPSTF) y los programas gratuitos de México en una tabla por edad y sexo, y aparte lo que se pide mucho sin respaldo.[1][8]

Primero lo que no espera al chequeo. Un dolor u opresión en el pecho que dura dos minutos o más, dificultad para respirar, un sangrado que no se detiene o un mareo, debilidad o cambio de visión súbitos son motivo de emergencia, no de cita.[10] Y hay señales que no son emergencia pero tampoco esperan al año que viene: pérdida de peso sin explicación, un bulto nuevo, un lunar que cambia, fiebre sin causa, sangrado inusual.[9] Las detallamos más abajo.

Qué significa «anual» en un chequeo preventivo

Anual es la cita, no la lista. Las guías de tamizaje no recomiendan «un chequeo» como paquete: recomiendan estudios concretos, para personas concretas, con una frecuencia propia para cada uno. En la lista de recomendaciones con grado A y B de la USPSTF (la fuerza de tarea de servicios preventivos de Estados Unidos, que revisa la evidencia de cada prueba de detección) conviven una mamografía cada dos años, una tomografía de pulmón anual solo para quien fumó mucho y una ecografía de aorta una vez en la vida.[1] Lo que sí tiene sentido cada año es sentarte con tu médico a revisar qué te toca y qué no.

Las letras importan para leer las tablas. La USPSTF da grado A o B cuando recomienda la prueba porque el beneficio supera al daño, C cuando la deja como decisión individual, D cuando recomienda en contra, e I cuando la evidencia es insuficiente para pronunciarse.[1][4][6] Aquí, «no hace falta repetirlo cada año» casi siempre quiere decir que la guía fija un intervalo más largo o que no lo recomienda sin síntomas.

En México el equivalente práctico es la Cartilla Nacional de Salud: un documento gratuito, por grupo de edad y sexo, que se entrega y se usa en todas las unidades de salud (Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE y otras) y que marca qué detecciones, vacunas y revisiones te corresponden y cada cuánto.[8] En el IMSS, el chequeo PrevenIMSS se recibe en los Módulos PrevenIMSS de tu Unidad de Medicina Familiar al menos una vez al año.[11] La Cartilla de mujeres de 20 a 59 años, por ejemplo, pide peso y estatura al menos una vez al año, presión arterial cada año desde los 20, glucosa capilar cada tres años desde los 20 y colesterol desde los 20 solo si hay obesidad o un familiar directo con cardiopatía isquémica.[8] Si tienes acceso a alguna de esas instituciones, buena parte de la tabla ya está cubierta sin costo; lo que suele faltar es el registro.

Tabla: qué incluir en el chequeo según tu edad y sexo

La tabla cruza las recomendaciones A y B de la USPSTF con la Cartilla Nacional de Salud y, para los lípidos, la norma mexicana NOM-037. «M» es para mujeres y «H» para hombres; sin letra, aplica a ambos. Edades y frecuencias van tal cual las da cada fuente.[1][2][3][7][8]

Qué revisar18 a 3940 a 4950 a 6465 o más
Presión arterialUSPSTF: cada 3 a 5 años si es normal y sin factores. Cartilla: cada año desde los 20Cada año (USPSTF y Cartilla)Cada añoCada año
Peso, estatura, IMC y cinturaAl menos una vez al año (Cartilla)IgualIgualIgual
GlucosaCartilla: capilar cada 3 años desde los 20. USPSTF: desde los 35 con sobrepeso u obesidadCada 3 años (grado B con sobrepeso u obesidad)Cada 3 añosCada 3 años; el grado B llega hasta los 70
Perfil de lípidosCartilla: desde los 20 si hay obesidad o familiar directo con cardiopatía isquémica. NOM-037: cada 5 años si es normal y sin factoresNOM-037: cada 5 años si es normal; cada 1 o 2 años con factores. USPSTF: base del riesgo a 10 años para hablar de estatinas de 40 a 75IgualIgual; la estatina se evalúa hasta los 75
Cáncer cervicouterino (M)USPSTF: citología cada 3 años de 21 a 29; de 30 a 65, citología cada 3 años o VPH cada 5. Cartilla: Papanicolaou cada 3 años desde los 25, tras dos negativosCitología cada 3 años o VPH cada 5IgualEl grado A llega hasta los 65; después, pregunta a tu médico
Cáncer de mama (M)Exploración clínica cada año desde los 25 (Cartilla); la mamografía no es de rutinaMamografía cada 2 años (USPSTF de 40 a 74; Cartilla desde los 40)Mamografía cada 2 añosCada 2 años hasta los 74; después, decisión con tu médico
Cáncer colorrectalNo es de rutina antes de los 45 (USPSTF)Desde los 45: FIT cada año o colonoscopia cada 10 años, entre otras opciones (grado B de 45 a 49)FIT cada año o colonoscopia cada 10 años (grado A de 50 a 75)Hasta los 75 (A); de 76 a 85, decisión individual (C)
Próstata, PSA (H)NoNo es de rutinaNo está entre las A o B de la USPSTF: conversación con tu médicoConversación con tu médico
Densidad ósea (M)NoSolo tras la menopausia con un factor de riesgoTras la menopausia con un factor de riesgo (grado B)Todas las mujeres de 65 o más (grado B)
Pulmón, TC de baja dosisNoNoCada año de 50 a 80 solo con 20 paquetes-año, si fumas o dejaste hace menos de 15 añosIgual, hasta los 80
Aorta abdominal (H)NoNoNoUna ecografía de 65 a 75 si alguna vez fumaste
Hepatitis C y VIHUSPSTF: hepatitis C de 18 a 79, VIH de 15 a 65. Cartilla: prueba rápida cada 3 años desde los 25IgualIgualHepatitis C hasta los 79
VacunasInfluenza cada año; Td cada 10 años (Cartilla)IgualIgualIgual

Presión, peso y cintura: lo que sí es anual

La presión arterial es la pieza del chequeo que más vale repetir: la USPSTF la recomienda con grado A a todos los adultos, sugiere medirla cada año a partir de los 40 y en quien tiene riesgo aumentado (presión normal alta, sobrepeso u obesidad), y acepta cada 3 a 5 años entre los 18 y los 39 si la última fue normal y no hay factores.[2] La misma guía pide confirmar cualquier cifra alta con mediciones fuera del consultorio antes de hablar de hipertensión,[2] y eso se hace en casa: aquí está el protocolo de siete días. Peso, estatura e índice de masa corporal al menos una vez al año según la Cartilla, y la cintura con su corte: en mujeres, más de 80 cm ya cuenta como riesgo para la salud.[8] Tres números que no cuestan nada y que, año contra año, dicen más que casi cualquier estudio aislado.

Glucosa y lípidos: cada tres y cada cinco años

La detección de prediabetes y diabetes tipo 2 tiene grado B en la USPSTF para adultos de 35 a 70 años con sobrepeso u obesidad.[1] La Cartilla mexicana la pide a todas las mujeres desde los 20, con glucosa capilar cada tres años.[8] Si un resultado sale en 100 o más en ayunas, lo que sigue no es asustarse sino repetir en buenas condiciones: este texto explica qué significa y qué registrar.

Con los lípidos la frecuencia es más larga. La norma mexicana NOM-037 admite una prueba de detección rápida a partir de los 20 años y, cuando el perfil sale dentro de los límites y no hay factores de riesgo cardiovascular, repite la medición cada cinco años; con factores o antecedentes familiares, cada uno o dos años a criterio del médico.[7] La USPSTF no fija intervalo: usa el colesterol dentro del cálculo de riesgo a 10 años para decidir, de los 40 a los 75 y con al menos un factor (dislipidemia, diabetes, hipertensión o tabaquismo), si conviene una estatina.[1] Qué significa cada línea del perfil está en colesterol alto.

Tamizajes de cáncer: uno por edad, no todos cada año

Para las mujeres, el tamizaje de cáncer cervicouterino tiene grado A: citología cada tres años de los 21 a los 29, y de los 30 a los 65 citología cada tres años, prueba de VPH de alto riesgo cada cinco, o las dos juntas cada cinco.[1] La Cartilla lo resuelve con Papanicolaou cada tres años a partir de los 25, tras dos resultados negativos.[8] La mamografía tiene grado B cada dos años de los 40 a los 74,[1] y la Cartilla la pide cada dos años desde los 40, con exploración clínica de mama cada año desde los 25.[8] Ninguna de las dos es anual.

El cáncer colorrectal es el tamizaje que más se olvida, quizá porque no tiene «su» consulta. La USPSTF lo recomienda de 50 a 75 años con grado A y de 45 a 49 con grado B; de 76 a 85 lo deja como decisión individual.[3] Hay varias formas válidas con intervalos muy distintos: sangre oculta en heces (FIT) cada año, ADN en heces cada uno a tres años, colonografía por tomografía o sigmoidoscopia cada cinco, colonoscopia cada diez.[3] Elegir con tu médico la que vas a cumplir vale más que elegir la «mejor».

Para los hombres, el antígeno prostático (PSA) no aparece entre las recomendaciones A o B de la USPSTF.[1] No significa «nunca»: significa que no es un estudio automático, sino una conversación con tu médico sobre edad, antecedentes y qué harías con el resultado. Lo mismo vale para cualquier marcador tumoral pedido «para descartar»: ninguno figura en esa lista como tamizaje en población general.[1]

Biometría y química sanguínea: útiles, pero no son tamizaje

Los dos estudios que más aparecen en los paquetes mexicanos de «check up», la biometría hemática y la química sanguínea, no figuran como tal en las recomendaciones A y B de la USPSTF: lo que figura son piezas concretas de la química (glucosa, lípidos) para personas concretas.[1] Eso no los hace inútiles: hacen falta con síntomas o con un medicamento que vigilar, y la creatinina es el dato con el que se mira la función de los riñones. Lo que cambia es la expectativa: una biometría anual en una persona sana no «encuentra algo»; deja una línea base con la que comparar si algún día algo se sale.

Un chequeo rinde cuando sus resultados se guardan y se comparan con los del año anterior, no cuando se leen una vez y se archivan. Un colesterol de 195 dice poco; uno que pasó de 160 a 195 en tres años, con la cintura creciendo, dice mucho. La columna que más vale en tu chequeo es la fecha.

Qué se pide mucho y qué dicen las guías

Hay estudios que se agregan al chequeo «por si acaso» y que las guías no respaldan en personas sin síntomas. No es que sean malos: sin un motivo, un resultado dudoso suele llevar a más estudios, más visitas y más angustia sin beneficio demostrado. Esto dice la USPSTF de cinco de los más frecuentes:[1][4][5][6]

EstudioQué dice la guíaCuándo sí tiene sentido
Perfil tiroideo (TSH) sin síntomasUSPSTF 2015: grado I, evidencia insuficiente en adultos sin síntomasCon síntomas, embarazo o antecedentes: lo decide tu médico
Vitamina D de rutinaUSPSTF 2021: grado I en adultos sin síntomasSi tu médico sospecha deficiencia por un motivo concreto
Marcadores tumorales en sangre (PSA, CA-125 y otros)Ninguno aparece en las recomendaciones A o B de la USPSTF como tamizajePSA: conversación con tu médico; el resto, solo con un motivo concreto
Electrocardiograma en reposo o de esfuerzo sin síntomasUSPSTF 2018: grado D (recomienda en contra) con riesgo cardiovascular bajo; grado I con riesgo intermedio o altoCon síntomas, o si tu médico estima riesgo intermedio o alto
Radiografía de tórax «de rutina»No aparece entre las A o B; la única imagen de pulmón recomendada es la TC de baja dosis en fumadores de 50 a 80 añosCon síntomas respiratorios o por indicación de tu médico

El perfil tiroideo merece un párrafo propio porque en México se pide muchísimo. Sin síntomas, la evidencia es insuficiente para recomendarlo o desaconsejarlo como tamizaje: eso significa el grado I de 2015.[4] Con síntomas (cansancio persistente, cambios de peso, caída de cabello, frío, palpitaciones), antecedentes familiares o embarazo, deja de ser tamizaje y pasa a ser un estudio con motivo, y entonces conviene saber qué mide cada valor del perfil tiroideo.

Lo mismo con la vitamina D: la USPSTF concluyó en 2021 que la evidencia es insuficiente para recomendar medirla a adultos sin síntomas.[5] El electrocardiograma «de rutina» es el único de la lista con recomendación en contra: grado D en adultos asintomáticos con riesgo cardiovascular bajo, e insuficiente en riesgo intermedio o alto.[6] Si ya te hiciste alguno y el resultado te inquieta, así se leen los resultados sin asustarse.

Qué cambia el resultado de un chequeo

Si vas a comparar tu chequeo con el del año anterior, las condiciones tienen que ser comparables. Esto es lo que más mueve los números:

  • El ayuno: los triglicéridos y el LDL calculado requieren una muestra tras 9 a 12 horas de ayuno; el colesterol total, el HDL y el no-HDL pueden medirse sin ayuno.[7] Una glucosa «en ayunas» sin ayuno real es otro estudio.
  • El lugar donde se mide la presión: la cifra del consultorio puede salir alta por el contexto; la guía pide confirmarla fuera de la clínica.[2]
  • Capilar o venosa: la glucosa de la Cartilla es capilar, una prueba de detección en el dedo.[8] No la compares de forma directa con la de laboratorio en sangre venosa.
  • Una enfermedad reciente, una mala noche o un entrenamiento fuerte mueven varias líneas de la biometría y la química; aquí explicamos cuáles. Si pasó, anótalo junto al resultado.
  • El laboratorio y el rango de referencia: cada laboratorio tiene sus métodos y rangos, y un valor «fuera de rango» en uno puede estar dentro en otro. Por eso el rango de referencia no es tu norma personal y conviene repetir en el mismo laboratorio.
  • Medicamentos y suplementos: anticonceptivos orales, corticoides, diuréticos y varios suplementos alteran resultados. La lista de lo que tomas es parte del chequeo.

Cómo armar tu chequeo y cuándo repetir cada estudio

Con la tabla y la Cartilla, el chequeo se arma en tres pasos.

  1. Lo anual para todos: presión, peso, estatura, cintura y una conversación sobre tabaco, alcohol y estado de ánimo. La USPSTF da grado B a la detección de depresión y de consumo riesgoso de alcohol, y grado A a preguntar por el tabaco.[1]
  2. Lo que toca por edad y sexo este año: revisa en la tabla qué tamizaje cae en tu año (mamografía cada dos, Papanicolaou cada tres, colonoscopia cada diez) y qué vacuna.[1][8]
  3. Lo que toca por tus factores: con sobrepeso, familiares con diabetes o cardiopatía temprana, presión normal alta o tabaquismo, los lípidos pasan de cada cinco años a cada uno o dos, y la presión a cada año aunque tengas 30.[2][7]

Señales de alarma

Un chequeo es para quien no tiene síntomas. Si los tienes, no esperes a la fecha del chequeo ni intentes resolverlo con un paquete de estudios: pide consulta. Estas señales se atienden en los próximos días, aunque casi siempre tengan una explicación distinta de la que temes:[9]

  • Pérdida o aumento de peso sin causa conocida.[9]
  • Un bulto o hinchazón nueva en mama, axila, cuello, abdomen o ingle.[9]
  • Sangrado o moretones sin causa, sangre en la orina o en las heces.[9]
  • Un lunar nuevo o que cambia, una herida que no cicatriza.[9]
  • Fiebre o sudores nocturnos sin causa, o un cansancio intenso que no mejora.[9]
  • Tos o ronquera que no se van, dificultad para tragar.[9]

Y estas no esperan ni a mañana: son una emergencia.[10]

  • Dolor u opresión en el pecho que dura dos minutos o más.[10]
  • Dificultad para respirar o falta de aire.[10]
  • Mareo, debilidad o cambio de visión súbitos, confusión o desmayo.[10]
  • Sangrado que no se detiene, toser o vomitar sangre.[10]
  • Dolor súbito e intenso en cualquier parte del cuerpo,[10] incluido un dolor de cabeza que aparece de golpe y es el peor que recuerdas; el dolor de cabeza frecuente pero conocido es otra historia, la contamos aquí.

Qué llevar al médico

Una consulta de chequeo dura minutos. Lo que llevas decide si se van en reconstruir tu historia o en tomar decisiones.

  1. Tus resultados anteriores, con fecha y en orden: los de este año y al menos los dos chequeos previos.
  2. Tu Cartilla Nacional de Salud, para que vacunas y detecciones queden registradas en un solo lugar.[8]
  3. Mediciones de casa: el promedio de siete días de presión, tu peso y tu cintura con fecha. La guía pide confirmar la presión fuera del consultorio,[2] así que esa semana es parte del chequeo.
  4. Lista de medicamentos y suplementos, incluidos anticonceptivos, corticoides y antiinflamatorios.
  5. Antecedentes familiares con edades: diabetes, infarto o cardiopatía, cáncer de mama, colon, ovario o próstata. La norma de lípidos, por ejemplo, acorta el intervalo con antecedentes familiares.[7]
  6. Tabaco: cuánto y cuántos años. Define si entras en la tomografía de pulmón (20 paquetes-año, de 50 a 80) y en la ecografía de aorta (hombres de 65 a 75 que fumaron).[1]
  7. Tres preguntas escritas: qué me toca este año, qué no hace falta repetir y qué resultado del año pasado miramos juntos.

¿Qué chequeo te toca este año?

No es un diagnóstico ni una orden de estudios: ordena tu edad, tus factores y lo que ya tienes guardado, y te deja una lista para conversar con tu médico. Si ahora mismo tienes dolor en el pecho, falta de aire, un sangrado que no se detiene o una debilidad o cambio de visión súbitos, no contestes nada: llama a emergencias.

Pregunta 1 de 7

¿Cuántos años tienes?

Este quiz orienta sobre qué medir y qué conversar con tu médico. No es un diagnóstico ni sustituye una consulta. Tus respuestas no salen de tu navegador.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que hacerse un chequeo médico?

Una cita al año para revisar qué te toca, no todos los estudios cada año. Lo anual es la presión (desde los 40, o antes con riesgo), el peso, la estatura y la cintura; la glucosa va cada tres años, los lípidos cada cinco si salen bien, la mamografía cada dos y la colonoscopia cada diez. La Cartilla Nacional de Salud marca el calendario para tu edad y sexo.

¿Qué estudios incluye un chequeo básico?

Para un adulto sin síntomas ni factores de riesgo: presión, peso, estatura, índice de masa corporal y cintura cada año; glucosa cada tres años; perfil de lípidos cada cinco; y, según edad y sexo, Papanicolaou o VPH, mamografía, sangre oculta en heces o colonoscopia, y densidad ósea. Biometría y química sanguínea completas son útiles con un motivo, pero ninguna guía de tamizaje las pide cada año a personas sanas.

¿Hace falta ayuno para el chequeo?

Depende del estudio. Los triglicéridos y el LDL calculado necesitan de 9 a 12 horas de ayuno; el colesterol total, el HDL y el no-HDL se pueden medir sin ayuno. La glucosa «en ayunas» necesita un ayuno real de al menos 8 horas; la HbA1c no depende de la última comida. Si no cumpliste el ayuno, dilo: el resultado se interpreta distinto.

¿Sirve hacerse «todo» por si acaso?

No. En personas sin síntomas, el perfil tiroideo, la vitamina D, los marcadores tumorales, el electrocardiograma y la radiografía de tórax no tienen respaldo como tamizaje: la USPSTF los califica con evidencia insuficiente o recomienda en contra. Un resultado dudoso sin motivo suele llevar a más estudios y más angustia. Lo que sirve es hacer los que te tocan por edad, sexo y factores, y guardarlos para compararlos.

Escrito por
Oleg Kainara
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Este contenido es informativo y de prevención. No constituye un diagnóstico médico ni sustituye la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda sobre tus resultados, consulta a tu médico.